Y bien ahí estaba yo delante del
armario con las puertas de par en par buscando un conjunto bonito que ponerme
esa noche. –Mejor dicho LA noche- Y
sí, para que nos vamos a engañar, hacía tiempo que no me ponía nada decente, la
ropa de exámenes constaba de pantalones viejos, camisetas de propaganda y
sudaderas un par de tallas más grandes, o en su defecto,-y en la mayoría de los casos, por extrema pereza-, el pijama para todo el día – que no es que varíe mucho de lo
anteriormente dicho-.
En toda esta terrible época de
exámenes mi mente no había parado de programar salidas, fiestas y eventos
sociales para contrarrestar el aislamiento social al que me tenía sometida esta
vida de estudiante. Y cómo no, todos los posibles conjuntos que podía poderme
para cada ocasión, pero una vez en libertad mi perspectiva había cambiado, y
todos los esquemas mentales se habían esfumado –con las cervecitas que te tomaste al salir del examen- shh ¡calla!
-Venga, decídete ya, que vas a llegar tarde y ya sabes cómo se ponen- Volví a mirar el armario y sí, estaba petado de ropa, pero como si estuviera vacío. En una maniobra más parecida a una sacudida brusca que a cómo se tenía que tratar la ropa, saqué una de mis blusas favoritas, color turquesa y con encaje en el escote, esto acompañado de unos pantalones ajustados negros y unos tacones estaría perfecta ¡no necesitaba más! – ¿Estas segura? Igual es demasiado informal y las demás van a ir todas con vestidos elegantísimos… además que con ese conjunto tendrías que ponerte esos tacones negros tan bonitos y dolorosos. Y tú y yo sabemos (posiblemente porque seamos la misma persona) que no aguantas toda la noche. ¡Prueba con otra cosa!-
-Venga, decídete ya, que vas a llegar tarde y ya sabes cómo se ponen- Volví a mirar el armario y sí, estaba petado de ropa, pero como si estuviera vacío. En una maniobra más parecida a una sacudida brusca que a cómo se tenía que tratar la ropa, saqué una de mis blusas favoritas, color turquesa y con encaje en el escote, esto acompañado de unos pantalones ajustados negros y unos tacones estaría perfecta ¡no necesitaba más! – ¿Estas segura? Igual es demasiado informal y las demás van a ir todas con vestidos elegantísimos… además que con ese conjunto tendrías que ponerte esos tacones negros tan bonitos y dolorosos. Y tú y yo sabemos (posiblemente porque seamos la misma persona) que no aguantas toda la noche. ¡Prueba con otra cosa!-
Bueno, en ese caso tenía el
vestido perfecto, negro, clásico, elegante
y a la vez sexy, creo que con eso sí que no podría pasar desapercibida - La
pregunta es: ¿vas a beber? Porque si es así ya sabes lo que pasa, que se te
hincha la tripa y con ese vestido ajustado vas a pasar de mujer letal a mujer
botijo-
Miré el móvil para ver la hora
que era y… Mierda! Tres llamadas perdidas y 100 Whatsapp, y lo peor de todo,
aún me quedaba pintarme.
Mientras intentaba imitar uno de
tantos tutoriales de YouTube sobre maquillaje que había visto, llamé a Marta y
puse el altavoz.
-¿Qué te queda? Nosotras ya
estamos – otra cosa no, pero Marta es muy paciente -y por eso la has llamado a ella y no a las demás- mmm si… jajaj
-Nada, solo el rimmel y ya estoy -vas a tener que dejar el tutorial
para otro dia… -
-Venga, te esperamos donde siempre…
-¿El resto están todas?
- No, aún no… pero ellas irá
directamente al local.
- Ok, tardo 2 min – dije mientras
terminaba de aplicarme mi máscara de pestañas favorita, sabía que con eso, y un
poco de colorete no necesitaría más -mmm
bueno, el autoengaño no siempre es malo -
Salí corriendo de casa, terminando de pintarme los labios en
el ascensor, y los tacones en la mano. Vivir en un séptimo tiene sus ventajas.
