domingo, 20 de septiembre de 2015

Vivir en un séptimo tiene sus ventajas.

Y bien ahí estaba yo delante del armario con las puertas de par en par buscando un conjunto bonito que ponerme esa noche. –Mejor dicho LA noche- Y sí, para que nos vamos a engañar, hacía tiempo que no me ponía nada decente, la ropa de exámenes constaba de pantalones viejos, camisetas de propaganda y sudaderas un par de tallas más grandes, o en su defecto,-y en la mayoría de los casos, por extrema pereza-,  el pijama para todo el día – que no es que varíe mucho de lo anteriormente dicho-.

En toda esta terrible época de exámenes mi mente no había parado de programar salidas, fiestas y eventos sociales para contrarrestar el aislamiento social al que me tenía sometida esta vida de estudiante. Y cómo no, todos los posibles conjuntos que podía poderme para cada ocasión, pero una vez en libertad mi perspectiva había cambiado, y todos los esquemas mentales se habían esfumado –con las cervecitas que te tomaste al salir del examen- shh ¡calla!


-Venga, decídete ya, que vas a llegar tarde y ya sabes cómo se ponen- Volví a mirar el armario y sí, estaba petado de ropa, pero como si estuviera vacío. En una maniobra más parecida a una sacudida brusca que a cómo se tenía que tratar la ropa, saqué una de mis blusas favoritas, color turquesa y con encaje en el escote, esto acompañado de unos pantalones ajustados negros y unos tacones estaría perfecta ¡no necesitaba más! – ¿Estas segura? Igual es demasiado informal y las demás van a ir todas con vestidos elegantísimos… además que con ese conjunto tendrías que ponerte esos tacones negros tan bonitos y dolorosos. Y tú y yo sabemos (posiblemente porque seamos la misma persona) que no aguantas toda la noche. ¡Prueba con otra cosa!-

Bueno, en ese caso tenía el vestido perfecto, negro,  clásico, elegante y a la vez sexy, creo que con eso sí que no podría pasar desapercibida  - La pregunta es: ¿vas a beber? Porque si es así ya sabes lo que pasa, que se te hincha la tripa y con ese vestido ajustado vas a pasar de mujer letal a mujer botijo-

Miré el móvil para ver la hora que era y… Mierda! Tres llamadas perdidas y 100 Whatsapp, y lo peor de todo, aún me quedaba pintarme.

Mientras intentaba imitar uno de tantos tutoriales de YouTube sobre maquillaje que había visto, llamé a Marta y puse el altavoz.
-¿Qué te queda? Nosotras ya estamos – otra cosa no, pero Marta es muy paciente -y por eso la has llamado a ella y no a las demás- mmm si… jajaj
-Nada, solo el rimmel y ya estoy -vas a tener que dejar el tutorial para otro dia… -
-Venga, te esperamos donde siempre…
-¿El resto están todas? 
- No, aún no… pero ellas irá directamente al local.
- Ok, tardo 2 min – dije mientras terminaba de aplicarme mi máscara de pestañas favorita, sabía que con eso, y un poco de colorete no necesitaría más -mmm bueno, el autoengaño no siempre es malo -


Salí corriendo de casa, terminando de pintarme los labios en el ascensor, y los tacones en la mano. Vivir en un séptimo tiene sus ventajas.